LOS HOMBRES SON COMO NIÑOS

Los hombres son como niños: inseguros, caprichosos, requieren de atención, aprobación, seguridad y confianza en el arte del amor.

Parecen seguros, comienzan a coquetear con nosotras, parecen mostrar interés, y de repente parecen cambiar de opinión volviéndose indiferentes.

¿Quién los entiende? ¿A qué juegan?

Cuando pensamos en esos seres bellos que a veces colman nuestra paciencia, pero nos roban más de un suspiro cuando nos miran sin máscaras ni defensas, decimos “son como niños”.

Niños en cuerpos de adultos, voluminosos, formados, bronceados, calvos, con barba, depilados, con panza, delgados, pálidos, desgarbados, musculosos: son nuestros hombres.

Así como ellos se preguntan “¿Quién entiende a las mujeres?”, nosotras decimos “¡Auxilio!  ¿Quién entiende a los hombres?” Por ejemplo, a veces un hombre muestra interés por una mujer, se miran, se coquetean, coinciden en pícaras sonrisas; y no pasa nada. No hay avances. ¡Todo queda en pausa!

Suele suceder porque estas maravillosas criaturas gustan de avanzar sobre “terreno seguro”; pero su naturaleza y cultura los vuelven “indefensos y analíticos” a la hora de conquistar.

Necesitan tener toda la certeza de que cuando se nos acerquen, nosotras diremos “sí, quiero”.

Como suelen huir del rechazo, los señores se toman su tiempo. Lo que a fin de cuentas sucede, es que muchas de nosotras somos impacientes, y no tenemos ganas de esperar.

Nos desilusionan los encuentros de miraditas y sonrisitas propias de la adolescencia, y lo que en principio era estimulador, ahora se vuelve parco.

En su afán por no mostrar su interés hacia nosotras, aplican la indiferencia; un día se rinden a nuestros pies a través de gestos que quedan flotando tácitos y al otro día “la ley seca”.

Sus conductas nos distraen y complican, creemos que “imaginamos” que había algo de atracción, y sometemos toda la información a la junta de amigas.

Relatamos miles de veces el mismo insignificante suceso, “rozó mi mano al pasarme el informe de contabilidad y sonrió”. ¿Qué significará? ¿Fue intencional? ¿Casual? ¿Querrá una relación de amantes? O ¿Formal? ¿Habrá querido mostrarme que no trae alianza? O ¿Hacerme sentir el calor de su piel?

Un cúmulo de “reflexiones”  sacamos y lo guardamos en nuestra mente. Y pensamos en ello durante largos minutos antes de dormir.

Y al día siguiente, nada. Nos convierte en invisible. La magia desaparece. Atención! No te apresures.

Los hombres son como niños; inseguros, caprichosos, requieren de atención, aprobación, seguridad y confianza en el arte del amor. Y aunque estemos cansadas de decir “siempre me pasa esto”, “siempre avanzan para luego retractarse”… Si quieres algo con él, deberás darle señales concretas y efectivas de que tienes interés en él.

No juegues a disimular tu interés con frialdad o rechazo, porque en el afán de esconder lo que sientes, perderás la posibilidad de un romance.

Además piensa, ¿para qué esconder lo que sientes? Si lo sientes tienes que vivirlo. Aprende a madurar tus emociones; no son para evitarlas. Si alguien te gusta, ¿qué tiene de malo que se entere? Despéinate de creencias obsoletas como “¿qué va a pensar de mí? ¿Creerá que soy una facilona?” Una cosa es mostrar un interés puro y sano, pues quien siente amor, fluye; y otra muy distinta es acosar a alguien.

Si quieres iniciar un nuevo vuelo en tu vida, pinta un cielo azul para que en él vuele tu cometa.

http://www.youtube.com/watch?v=q9_K4dYY7v8 

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Abrazar el dolor

 Cuando el dolor llega a nuestras vidas, lo hace con sufrimiento, lágrimas, tristeza y fantasmas del pasado…

Quisiéramos no tener que sufrir nunca, pero el dolor es inevitable, es parte de la vida. Y aunque no nos guste, también trae cosas positivas a nuestra vida: oportunidad de cambios, crecimiento y de disfrutar de mayores victorias.

Hay tal vez muchas, algunas o pocas cosas que nos hacen sufrir, que nos hacen derramar lágrimas amargas de tristeza que nos convierten en fantasmas, fantasmas de nuestras propias vidas.

Muchas mujeres deciden ahogarse en su propio mar y decaen ante el dolor emocional; otras, deciden encerrarse en su mundo de decepciones y vivir perpetuamente en el pasado; unas cuantas optan por culpabilizarse de todo o culpar a los demás… ¿qué te pides tú?

El dolor es una alarma, un síntoma que nos dice que hay algo que hace que nuestro espíritu se envuelva en mil ataduras. Si algo duele, es porque debemos cambiar algo de nuestro corazón. Por lo general, cuando acercamos nuestras manos al fuego, nuestro cuerpo responde retirando nuestras manos; cuando vemos que un animal puede picarnos, intentamos alejarnos de ése bicho; cuando pensamos que algo puede hacernos daño, inmediatamente reaccionamos y nos alejamos de ello.

Pero con el dolor todo es distinto: haz de cuenta que por evitar una cerca llena de espinas caes a un profundo abismo. No opongas resistencia al dolor, porque cuanto más trates de desterrarlo de tu vida, más le tendrás presente a cada instante, más te causará heridas y te llenará de sufrimientos.

El dolor es algo que debemos aceptar con humildad, es una prueba de amor y valentía para nuestro espíritu, porque si nos encerramos en la tristeza, seguramente sucumbiremos y no sólo nuestra alma se perderá, sino que nuestro cuerpo también se enfermará.

Nuestro espíritu no se sana a base de negaciones, sino a base de entendimiento y comprensión. No sufrimos porque estamos maldecidas, por el contrario, lo hacemos porque tenemos un lugar muy especial en el corazón del cielo.

Piensa en todas aquellas mujeres que fueron complacidas con cada capricho: ahora sus vidas se encuentran vacías, se han llenado de falsos orgullos y su alma es el nido de desdichas. Seguramente si alguien les hubiese mostrado el verdadero sentido de nuestra existencia hubiesen tenido una suerte diferente. En cambio, las personas que hemos tenido que pasar por sufrimientos, sabemos que el camino no siempre debe estar lleno de flores, sino que los  baches también pueden hacer que nuestras victorias tengan un sabor más placentero, más alegre y pletórico de sabiduría.

Guardar dolor en nuestro corazón es un terrible acto de insensatez. El dolor debe ser la oportunidad propicia para crecer como personas y aceptar los regalos que la vida nos otorga en su inmensa generosidad. Las páginas más grises y oscuras  de nuestras vidas son el primer capullo para construir un mundo de esperanza en el que ya no veremos cielos grises sino oportunidades para entregarle el alma al arco iris de amor que saldrá tras la más dolorosa tormenta.

 

 

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Nuestro amor muere…

 

Las relaciones pasan por etapas, unas mejores y otras peores, a veces sentimos que nos alejamos de nuestra pareja y que el amor muere…

Y a veces es así: el amor muere completamente, la relación se destruye y donde antes había amor ahora sólo hay malos recuerdos. Pero otras veces, si hemos sabido luchar por lo que nos unía, el amor revive y se da otra oportunidad.

El amor puede dejarse morir, pero si se cuida y trabaja, también puede volver con mayor firmeza y madurez.

Nuestro amor muere…

Sentir que el amor muere es sufrido… sentimos que la vida se nos va, que los caminos que escogimos para vivir con nuestra pareja empiezan a alejarse y que no hay forma de detenerlos. Se nos desgastan las palabras de amor, la sensación de vacío se va apoderando de nuestro corazón, ya no nos sentimos identificadas con lo que hace nuestra pareja y las palabras de amor, esas que antes te regalaba cada noche, lentamente van muriendo.

Mientras esto sucede, tu rostro se va apagando, ya no tienes ilusiones y la soledad se apodera de ti. Eso pasa porque todo lo que haces es en base de otra persona, de tu pareja. Con ello descubrimos que ciertamente el amor, aunque muchas veces intentemos evitarlo, produce dependencia.

¿Y ahora, qué?

Debes volver a retomar tu vida, si piensas que tu pareja vale la pena no te midas en conseguir avivar esa llama de amor que un día los ha unido. El amor es un arduo trabajo, hay que dejar muchas cosas de lado para que no muera.

Pero muchas veces es una sola parte la que trata de salvar nuestra relación y si eres tú, acabas muy cansada y llena de dudas  de si vale la pena continuar con la lucha de lograr conservar ese amor…

El amor siempre merece la pena:

¡Claro que sí! Hay que tratar de vivir en armonía y no perder aquella sonrisa que un día te enamoró. Vale la pena, siempre habrá piedras en el camino, nadie dijo que la vida es perfecta, ni que el amor no nos hará llorar, pues sí que nos hará sufrir, porque estar en pareja no es fácil, hay que asumir muchos roles en los que seguro que no habías pensando antes.

No dejes que el amor se muera:

Sigue adelante tratando de conseguir que esos ojos vuelvan a mirarte con el amor de antes, que tus noches vuelvan a estar llenas de amor y alegrías, que puedas seguir soñando que algunas relaciones valen la pena, que no todo es tan triste o tan malo.

Llegar a nuestra casa y ver esos ojos que te miran con amor no tiene precio, sentir ese abrazo cuando todo está de cabeza en tu vida es especial. Entonces, sí que vale la pena seguir adelante y buscar donde fue que dejaron de mirarse, de saber qué pensaba el otro con sólo mirarlo, busca dentro de ti, ¿qué ha pasado?, no le tengas miedo al diálogo, busca esa conversación, si hay amor no habrá problemas, lo único que podría ser es que la otra parte ya no quiere nada y ahí no se puede hacer mucho.

El amor es cosa de dos personas…

Si a pesar de tus esfuerzos, no ves solución, no te sientas mal, al tratar de recuperar lo perdido demuestras ser una persona muy valiosa y valiente.

Siempre queda la esperanza de que las cosas se arreglen, que el amor  vuelva a renacer, que tu dedicación se vea recompensada con la devolución de ese amor marchito… Pero si no lo hace, no es culpa tuya, será algo que él no supo apreciar, que no supo valorar, y lo peor, dejó morir aquel amor tan bonito que le dabas.

Si todo falló:

Cuesta volver a empezar, de hecho no lo intentes, concédete un tiempo para asimilar las cosas, estar sola un tiempo no es malo y muy por el contrario podría ayudarte a encontrar el tiempo que se necesita para canalizar la pérdida del amor que has tenido.

Pese a todo, nunca sientas que el amor no vale la pena, porque no es así, el amor siempre traerá alegría a nuestras vidas. Y has demostrado que sabes amar, sólo hay que esperar que llegue la persona adecuada.

El amor siempre tiene un pasillo de espera…

Llegará el día en que tus ojos vuelvan a mirar los ojos de un buen amor, alguien que te volverá a hacer sentir lo que pensante que habías perdido para siempre…

Un amor muere, pero a la vuelta de tu calle hay otro amor que espera.

El amor siempre es y será el mejor de los sentimientos.

 

 

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El amor, la tecnología e internet

Todas necesitamos amor, necesitamos sentirnos queridas, apreciadas y deseadas… Todas deseamos caminar por la vida junto a alguien que nos ama tal cual somos.

Allí donde vamos nos cruzamos con personas que buscan amor. En los estudios, en el trabajo, la cafetería y en la tienda… en todos sitios hay personas deseando encontrar el amor de su vida. En Internet, como en cualquier otro sitio, también.

Yo siempre anduve en amores, que me van hablar de amor –dice un tango que me hace sentido y el cual evoco- para escribirles este artículo, sobre la búsqueda y la tecnología puesta al servicio del amor.

Desde hace días estoy investigando sobre la necesidad que tenemos los seres humanos en encontrar “nuestra alma gemela”, la primera pregunta que me surge es respecto del origen de esa necesidad, ¿es natural o cultural? ¿Real o creada? Unas voces me dicen “creada” y me recuerdan los cuentos infantiles, el trasfondo de los cuentos, “doncellas, jóvenes y bellas con mala suerte (nosotras)  que gustan ser rescatadas por mozos, solteros,  que no trabajan, poseen títulos honorables, y gustan de moribundas, andrajosas (también nosotras); “real” dirían los científicos para procrearnos, y continuar la especie. Pero más allá o más acá de eso, la pregunta seguirá sin respuesta asertiva, o será la que más nos agrade según nuestras conveniencias.

Lo cierto es que somos muchos en la búsqueda del amor, pero ¿por dónde empezar? Y entonces lo hice: Me anoté en esas páginas que juran por unos pocos dólares conseguirte a tu media naranja. Y me quedé esperando a que ellos hagan su trabajo. Sigo esperando.

Pero la experiencia ha sido maravillosa, pues de alguna forma todos los que estamos ahí, conformamos una especie de zoológico humano, cada quién en su jaulita (perfil) con su foto, recibiendo visitas, guiños, y correos. Muchos totalmente diferentes a mis “requisitos”, ninguno que concuerde con mis deseos pero todos con un objetivo común: el sueño de encontrar a ese alguien especial.

 

Me ha llamado mucho la atención, que a pesar de aumentar los divorcios en el mundo, y las personas solas, el espíritu humano sigue en su misión de pretender que el amor es más fuerte. ¿Entiendes?

Pese a que hemos levantado muros entre hombres y mujeres; pese a que parece que los hombres quieren sólo salir con sus amigos o andar de parranda,  a pesar de las enormes denuncias que existen por violencia; hay un mundo de almas suspirando por encontrar, por coincidir, por caminar de la mano con otro.

El amor, trasciende todos los miedos y conflictos, y aunque lleguemos disfuncionales a nuestras citas, el amor sigue siendo el motor de nuestras vidas.

Y tú, ¿has usado la tecnología para acercarte a otros? ¿Para encontrar a tu príncipe sin color?

¿Has buscado amor por internet?

Nada como el encuentro cara a cara, ya lo sé. El lenguaje verbal y no verbal ayudan mucho a decodificar el misterio del otro, las sensaciones, la piel, la química o no que se produce entre esos que se miran.

Sin embargo, el chat, los mails, los mensajes de texto, las llamadas telefónicas, sin tener la misma magia del encuentro personal pueden ser una herramienta que nos facilite conocer a muchos.

Posibilidad que se acrecienta si te atreves a escribir un buen perfil y a poner una bonita foto.

Si bien el internet no es más que un espacio de incógnitas, la vida misma lo es, ¿no te parece?, los abuelos de antes se escriban cartas a mano que surcaban los océanos, hoy en segundos podemos encontrarnos con alguien de otros continentes, conocer de sus culturas, costumbres y usos.

Tal vez para muchos lo virtual es un lugar de mentiras y aprovechamientos, pero seamos honestas, las citas en carne viva también lo son; quiero remarcar que “los engaños” no forman parte intrínseca del sistema que usamos para comunicarnos, sino de los interlocutores.

Habrá muchos hombres y mujeres que usan estos medios para burlarse, abusar, ilusionar, y hasta robar a otros, pero no son la mayoría. Si obras con el debido cuidado, si aprendes a escuchar la información que te dan, si cuidas de dar datos que no son requisitos propios de una conversación amistosa, tendrás un universo de oportunidades.

Sé que muchos usan fotos de personas que no son, o dicen lo que no son, y si te topas con uno de ellos, ¡perdónalos no saben lo que hacen!, imagínate el infierno en el que viven que necesitan hacernos creer y hacerse creer que ellos no son ellos.

Pero así como no te cierras al amor aun cuando hayas tenido terribles experiencias, tampoco te cierres a esta modalidad por un par de tontos.

Ahí afuera hay mucha gente que late por la ilusión de volver a enamorarse. Y eso es grandioso.

Depende de las idiosincrasias de cada país, para algunos es una moda que abarca a seres de todas las edades, para otros sigue siendo una costumbre tabú. Recientemente, por ejemplo, en Argentina, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires premió a una página de encuentros por el desarrollo de su software y la contribución que hace a la sociedad.

Si te atreves hay innumerables canales en los que puedes iniciarte, sólo es cuestión de estar abierta al encuentro, y saber lo que quieres realmente, en lugar de lo que no quieres. Hay que empezar a ser proactivos y a declarar los sueños en positivo.

Consejos para resultar atractiva:

Atractiva lo utilizo en el sentido de “atraer”; “captar”, “llamar la atención”

Si tu decisión es ingresar a algún sitio de citas es importante que a la hora de registrarte tengas en cuenta:

  • Elige un apodo seductor, un Nick que contenga información sobre quién eres y lo que quieres.
  • Busca una foto en la que se vea tu rostro de cerca.
  • Utiliza a conciencia el motor de tu búsqueda, no quieres cualquier hombre, por lo tanto piensa y descríbelo en forma concreta.
  • No te presentes con faltas de ortografía, ni escribas con K lo que lleva q o c, es sumamente molesto leer como destrozan el idioma.
  • No pretendas ser más de quién eres, lo sensual es leer a una persona que se acepta y no a una persona que se descalifica en forma constante.
  • Recibe con alegría cada correo, y aunque no sean de tu interés, agradece el contacto; así quién te escribe aceptará el NO a su pedido, pero no se sentirá en su autoestima.
  • No busques escribir lo mejor de ti, todos intentamos vendernos desde lo mejor, se honesta, y escribe desde una mirada totalizadora. Un relato realista acerca más.

Y por último, ten siempre presente, que los nuevos adelantos informáticos son medios que nos permiten entablar relaciones pero no hacen a las relaciones, los vínculos siguen ajenos a las arrobas punto com.

 

 

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Un amor imposible

 

Si alguien de quien nos hemos enamorado locamente nos ignora y no sabe apreciarnos… ¡él se lo pierde!

No debemos dejar que nuestra autoestima se destruya por alguien así, debemos aprender a confiar más en nosotras mismas, aceptarnos tal como somos (sin cuerpos perfectos u otras falencias). Sólo así aprenderemos a ser felices.

Una historia:

“Siempre pensé que para lograr el amor tenía que ser una súper mujer llena de virtudes, que debía ser bella, con cuerpo de modelo o de lo contrario nadie se fijaría en mí”.

Quien dice esto era una mujer que siente que el amor siempre vivía en su corazón, sólo que no era debidamente correspondida.

Un día llegó a su sitio de trabajo un hombre diferente, un hombre especial del que se enamoró locamente tan pronto como le vio. El amor es así, llega cuando menos te lo esperas, y sin saber cómo, ella se sintió enormemente atraída y enamorada por él.

La mujer, ilusionada y enamorada, felizmente le contó a sus amigos y familia acerca del hombre que le quitaba el sueño. Pero no faltó quien la dijese “¿Tú, enamorada? Pero despierta mujer, míralo, es una maravilla de hombre, le llueven las mujeres, ¿cómo crees que podría fijarse él en ti?” Esa fue la respuesta que todos le dieron, directa o indirectamente le decían que estaba siendo una ilusa soñadora, que apuntaba demasiado alto.

Por lo general, las mujeres pueden ser muy crueles con las demás mujeres, incluso con sus propias amigas.

La decepción entró en aquella mujer enamorada, y empezó a verse y sentir que no valía nada, que era una tonta por soñar con un amor imposible. Pero algo en su corazón pensaba que maravilloso era soñar aunque otros le quitaran esos sueños.

Sí, plantó cara y decidió que no permitiría que nadie le quitara esos sueños de amor que ella tenía: Cada día se esforzaba en verse atractiva y en lograr acercarse al hombre de sus sueños, pero se había enamorado de un imposible, era como pretender alcanzar el cielo con la mano.

– Llegó la sabiduría a su vida-

Un día se levanto con otra mentalidad, ya no lucharía por alguien que ni siquiera la miraba. Sería auténtica, dejaría de buscar cómo llamar la atención del hombre de sus sueños y que tristemente la ignoraba. A partir de ese día no se esforzaría más en demostrar a los demás lo valiosa que era, ya no caería en esos juegos. Decidió que ya había malgastado demasiado tiempo y esfuerzo en hacerse valorar sin resultado alguno, ahora era el momento de sentirse bien consigo misma. Tal vez seguiría locamente enamorada, pero a partir de ahora la prioridad sería su propia felicidad, no el hacerse valorada y apreciada por él.

 

– Nunca más rogaría por un hombre –

No rogaría por ningún hombre: Ni en palabras, ni en actitud.

Cuando llegó a ese punto, empezó a brillar de otra forma. Se dio cuenta de que era capaz de lograr muchas cosas por si misma sin necesidad de tener un hombre para alcanzarlas. Se enfocó en su trabajo, en su inteligencia, su seguridad en sí misma y progresó hasta lo más alto en su profesión.

Algo en su interior había cambiado, había aprendido a quererse y a respetarse a sí misma. Ya no tenía la actitud rogativa por ningún hombre o trabajo, sino que se mostraba segura en si misma tuviera lo que tuviera, o le faltase lo que le faltase. Prestaba más atención a su alrededor, veía un mundo lleno de posibilidades, y se  había dado cuenta de que un hombre, por muy guapo que fuese, no debía hacerla sentir que no valiese nada. Que tal vez ella no tenía la belleza de una súper mujer de la televisión, pero que era respetable y valiosa por sí misma.

Cuando pierdes el interés, él se levanta.
La indiferencia mata.

Una vez que ella se mostraba segura en sí misma, y que había dejado de preocuparse por cómo le vería aquel hombre con el que soñaba, él comenzó a buscarla. Pero ya era demasiado tarde, ella perdió definitivamente el interés en él, si bien antes él era “demasiado para ella”, ahora ella sería la que tenía claro que no se rebajaría a aceptar un hombre que valora tanto la belleza física como para ignorarla tanto tiempo. Con el tiempo, la belleza exterior de una mujer, se esfuma como la niebla a los primeros rayos del sol. El valor que ella tenía era más fuerte que un cuerpo de modelo, y es algo que no pasa ni se devalúa con los años.

 

– No vale la pena luchar por alguien así,
ni aceptarlo regalado –

Pese a que ella nunca acabó junto a aquel amor soñado, ese amor que no la supo valorar, vivió mucho mejor que antes. Era feliz, se sentía realizada, llena de vida y motivación para continuar sonriendo día a día.

Ella comprendió que hay amores imposibles por los que no vale la pena desvivirse, y mucho menos sentirse poca cosa. Sigue soñando con que algún día pueda conocer al hombre correcto, alguien que sepa valorarla como realmente merece, pero ya no pierde el sueño buscándole porque ahora es feliz consigo misma, y ella sola es suficiente.

La moraleja de esta historia:

Nunca dejes que maten tus sueños, tú vívelos.
Si un hombre es tuyo es reflejo de que no era algo imposible, lo lograste. Pero si como en el caso de esta historia, el enamoramiento no te llevó a ningún lado, y sólo te hundía, es que no era para ti, él no es tu sueño real.

Hasta en lo imposible se puede vivir de bellos momentos, nadie te puede quitar esa alegría que sentiste en tu corazón, sólo que no era para ti.

Alguien mejor espera por ti.
Te lo mereces, no eres un florero de adorno, eres demasiado valiosa para perderlo en alguien tan superfluo que sólo ve con los ojos de su cara, no de su corazón.

Y recuerda, para hacerte valiosa lo primero es valorarte y respetarte a ti misma. Debes aprender a quererte y apreciarte, si tú piensas que eres poca cosa, ¿por qué los demás deberían de diferir? En cambio, cuando te das cuenta de que no eres cualquier cosa, que eres valiosa, que no debes rebajarte hasta el punto de rogar por nadie, y que puedes salir adelante sola, por ti misma, y ser feliz así, los demás también te apreciarán más y te tendrán es más alta estima. Pero todo comienza por una misma, comienza en tu interior.

 

http://www.youtube.com/watch?v=E17cuC51Fn4

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El amor no tiene medida

¿Alguna vez has escuchado la frase: “Se acabó el amor”?

Es fácil asimilar lo que se pretende expresar con ella pues desafortunadamente se ha vuelto cotidiana, pues la interpretamos en el sentido en que se pronunció. Sin embargo, ¿realmente se puede acabar el amor?

Te invito a comenzar preguntándote si el amor es algo “tangible”, si es algo que se pueda “medir”  o si dispone de algún sistema de medida, como por ejemplo pesarlo en Kilos o medirlo en Kilómetros..

Podría decirse que si el amor pesa muchos kilos el amor puede catalogarse como “pesado” ¿no?, o si mide kilómetros ¿eso querrá decir que si recorro esos kilómetros al final ya no tendré amor? Cualquiera sea el caso, tendría un principio y un final predeterminado desde su comienzo.

Les pregunto a todas las personas que aman o han amado si ese sentir puede ser expresado a cabalidad con palabras, si se puede describir y si pueden saber hasta “dónde” llega su amor o “cuánto” mide. No he encontrado a nadie que responda eso. ¿Usted podría?

Hasta el día de hoy, todo lo que tenga que ver con emociones y sentimientos no pueden ser medido, porque no se trata de algo “tangible”, mucho menos el amor para el cual se dice: “Las palabras sobran”. El centro de todo este preámbulo reside en que el amor está muy por fuera de todo razonamiento mental, por tanto con él no pueden ser usada técnica de medición alguna, lo que nos lleva a que el amor “no puede acabarse”, mas esto no quiere decir que el mismo no pueda ser -transformado.

El amor es energía pura en movimiento, por tanto no tiene inicio y no tiene fin, simplemente se transforma. Pero si esto es así, ¿dónde estuvo -eso- que ahora siento antes de que “naciera”? Todo el Amor que has sentido ha “nacido” dentro de ti, en realidad ha estado todo el tiempo allí, es sólo que ahora lo has expresado y gracias a eso has generado más y más amor, gracias a la generosidad de ese sentimiento.

El amor y el odio son los polos de una misma cosa, distintos grados, para entenderlo, imagina un termómetro , donde arriba y en mayor grado reside el amor y hacia abajo el odio tendiendo a lo frío. ¿Se podría decir que a nivel medio puede estar la indiferencia? Puede ser…
Ahora, nuestro cometido no es profundizar sobre las distintas ideologías respecto al amor, sino enfatizar que el mismo está muy por fuera de ser “medido” y que para entenderlo no puedes usar el razonamiento mental, así de simple.

¡Hay personas que creen que no pueden compartir su amor con más nadie porque puede “acabarse”!

Tu Corazón es el Templo donde reside el Ser, este último es algo que va mucho más allá, Eres Tú en Pleno. Saint Germain expresa que: “Amar es igual a Ser”, por tanto, cuando amas estás siendo tú misma a plenitud. Todo eso maravilloso que conlleva ese sentir majestuoso eres tú misma, la manifestación de lo que Eres a cabalidad, la expresión de la Divina Individualización pues Eres y seguirás siendo un Rayo de Luz nacido del Amor Absoluto. Anclado en tu Corazón yace el Amor, absolutamente todo el Amor, que eres capaz de expresar y te aseguro que esa Fuente no puede secarse y del cual no puedes apartarte, ni te puede ser quitado, porque ese Amor Eres Tú Misma. Allí en tu Corazón habita El Magno Poder, el que todo lo puede y el que todo lo da… El Amor Absoluto en su manifestación individualizada.

Por tanto, no temas al pensar que tu amor “puede acabarse” si lo compartes con otra persona. Si amas a tu pareja también puedes amar a tus padres sin necesidad de sentir que “le quitas a uno para darle al otro”, o en ese otro caso en que se cree que no se puede pensar en otro hijo porque el que ya existe “debe tener todo el amor”, o quizás en el caso de los padres que abandonan a sus hijos porque prefieren concentrar todo el afecto en su nueva pareja.

El amor no puede ser medido, por tanto no es aplicable la frase de “quitarle a uno para darle al otro” porque no estamos hablando de un pedazo de pan, por ejemplo. Si das mucho amor a tu pareja, puedes darles mucho amor a tus padres y eso no implicará que se acabe.

Si de verdad crees que el amor se acaba probablemente así será, no porque el Amor tenga alguna limitante sino porque tú misma a través de tu razonamiento mental has limitado a tu propio corazón, te has limitado a ti misma. Tu amor es lo más maravilloso que pueda existir, pero cuando piensas de esta manera estás comparando tu corazón con un kilo de azúcar, por ejemplo. Un kilo de azúcar puede endulzar muchas cosas, puede ser muy útil al paso del día pero siempre vas a medir lo que usas, lo que das, cucharadita por cucharadita, porque es bueno pero se puede acabar, por eso lo “racionas”. Un kilo como este tiene principio y final predeterminado, porque cucharada tras cucharada el azúcar se acaba. Sin embargo, tú amor no es un kilo, ni varios kilos ni mide metros o kilómetros. Si midiera kilómetros, vamos a poner que sean mil kilómetros, quiere decir que tu amor abarca mil kilómetros pero ¿qué sucede cuando alguien especial para ti sale de viaje? ¿Dejarás de quererlo porque ha salido -del rango- de acción de tu amor? El que ama inmediatamente dice: “¡No! ¡Que salga de viaje no quiere decir que dejaré de amarle!”. Esto ratifica que tampoco se puede usar ese sistema de medida.

Te pregunto una cosa siguiendo con la idea del kilo de azúcar:
¿qué pasará cuando se acabe tu amor? Porque por más que lo raciones, se va acabar pues eso es lo que pasa con las cosas tangibles ¿o no? Piensa en ello. ¿No es mejor dejar de pensar que tu amor es “un kilo de azúcar” y convertirlo en “una despensa de dulzura”? La verdadera dulzura no depende de algo tangible y medible como el azúcar o la miel, es algo que va mucho más allá, pero lo comparamos con estas dos cosas que endulzan porque nuestra mente racional necesita una explicación. Pero el Amor no necesita explicación, no necesita medida y mucho menos necesita que lo limites a través de tu mente. ¿“Que yo siento que mi amor se puede acabar”? Te has dicho por mucho tiempo eso y te lo creíste, no se puede cambiar de parecer de un día para el otro y no tienes por qué cambiar de parecer porque alguien te lo diga, Eres Autónomo y lo que decidas creer entonces créelo pero piensa si lo que crees te beneficia, te hace crecer porque si no es así ¿de qué te sirve creer algo que no te hace ni te hará feliz?

¿Has visto alguna vez un árbol cargado de frutos? Seguramente sí, ¿Qué pasa con esos frutos? Se caen de donde están y se puede disfrutar de ellos. El árbol comparte lo que Es, se carga de frutos y luego los deja ir para posteriormente seguir cargando frutos. ¿Qué pasaría si los árboles no compartieran esos frutos? Se pudrirían sin haber sido aprovechados por nadie, pero los árboles no son egoístas y comparten lo que son con quienes deseen aprovechar lo que ellos dan. Acaparar el amor propio o acaparar el amor de otra persona es ser egoístas, y ese egoísmo no es una característica del Amor ni del Corazón, viene total y absolutamente de la mente pensante. Acaparar amor puede darte algún grado de felicidad, sin embargo, la Libertad de Amar te dará la Felicidad Plena porque serás Tú Misma a Plenitud.

Allí Anclado en tu Corazón reside El Amor… El Magno Poder. Atrévete a descubrirlo.
¡Despierta!

 

 

 

 

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Mujeres posesivas

Las mujeres posesivas no somos aquellas que amamos con la fuerza de un volcán. Asfixiamos con la fuerza de un volcán.

Quien ama no posee, porque las personas que aman saben que las personas no son objetos de los que se deba uno adueñar. Quien posee teme perder y sufre por ello. Quien ama disfruta de la vida y de quien tiene a su lado.

Tal vez no haya algo más hermoso que “tener todo lo que deseamos”; cierra tus ojos y piensa como sería tu vida si “tuvieras todo lo que deseas”; maravillosa, plena y satisfecha. Tener es un verbo casi mágico pero; lo siento siempre hay un “pero” en la vida; y en el caso del conquistador es cuidar lo conquistado. Quiero decir que quién amontona, amotina recuerdos y cosas; deberá saber aprender a cuidar de ellas. Nadie querrá  dejar sus cosas al azar. Deberá custodiarlas, mirarlas, que no se arruinen, no se rompan, no se escapen, no mueran. Y poco a poco el tener, el grandioso y seductor “tener” se transforma en una soga al cuello.

Cuando hacemos más importante el tener que el ser, en materia de relaciones no estamos exentas de comportarnos de forma diametralmente opuesta a como lo hacemos con las cosas materiales.

Desarrollamos el sentido de laposesiónen la forma más descarnada y confundimos a nuestra pareja, marido o novio con pertenencias de nuestras vidas y olvidamos que sólo son caminantes que coinciden con nosotras en el camino durante un tiempo determinado, algunos se quedaran varios kilómetros y otros algunos pocos; pero nunca nos pertenecen; sólo compartimos un instante o una parte de nuestra existencia con ellos.

Lamentablemente muchas mujeres no comprenden esto y en sus relaciones se cuelgan del otro con la certeza de que sus medias naranjas son de ellas por derecho divino. Cada quién marca entonces su territorio, los celos, los reclamos, los reproches y las amenazas comienzan a ser moneda corriente; y en el ámbito social las mujeres posesivas parecen subrayar el genitivo posesivo  cuando se encuentran con otras mujeres o amigos en general, mi esposo” o mi novio”. Haciendo hincapié en que ese ser humano que las acompaña es “de ellas”.

¿Te has puesto a pensar alguna vez, cómo se siente ese hombre que despersonalizas para convertir en objeto de tu amor? Quizás piensas que halagado; pero con el tiempo te darás cuenta que sólo lo asfixias.

Quién posee lo hace por el miedo a perder; y sin conciencia alguna emprende el mismo viaje que no desea para su relación.

A ningún ser humano emocionalmente saludable le gusta sentir “pertenencia” a otro; todos reclamamos nuestra libertad y soberanía; tal vez el punto más importante del amor es que cada quién elige estar con cada cual y que se da por elección y no por “compra”, “dominio”, o “propiedad”.

Las anclas son para los barcos, no para los hombres.
Un amor atado, es un amor que no fluye y por lo tanto susceptible de morir.

El amor es una energía que requiere vibrar y recorrer el mundo; no nace para estar estancado a los miedos de quienes lo sienten; tu oportunidad de estar con ese hombre que te ama es única e irrepetible, no nubles tu cielo. Ama. Si sientes miedo no estás amando; estás enfocando tu energía en el miedo y eso mismo creas para tu vida. Disfruta tu momento, el sabor del encuentro.

Vive cada día con fluidez emocional, despréndete de las situaciones que sólo te esclavizan, la libertad es el estado más ambicioso y de paz al que puedes anhelar.

El amor es para sentirse y no para sufrirse. Cuando sufres no estás amando, estás parada en el miedo, aunque resulte extraño leer lo que escribo, y difícil de entender, es cierto. Cuando tenemos miedo no estamos amando, estamos teniendo miedo. El amor y el miedo no van de la mano, se excluyen uno al otro.

Vive en armonía, soltando lo que te detiene, liberando el pasado, asumiendo tu presente; admite la belleza de lo que te rodea, y aprende a ver a los ojos de los demás, confía, entrega tu corazón y disfruta al 100%.

 

 

 

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